lunes, 14 de noviembre de 2016

Nostalgia





Amor hoy he leído la carta de despedida de Cohen a Marianne
y sabes  me ha invadido la nostalgia,
pues  he pensado que tarde llegamos
a cruzar el puente que unió nuestras vidas

y las noches necias cada día caen de rodillas ante nosotros
y  sé que tendremos que partir un día Incierto
y tengo miedo,  quiero cruzar a la otra orilla tomada de tu mano
y de la de nuestra pequeña asorethina,

no dejes que las sombras me abracen
cuando la cal de nuestros huesos se vaya diluyendo
para perderse en el  olvido,  quiero sentirte cerca o detrás de mí,
tomándome la mano para no caer en las sombras,

tú sabes el miedo que ellas me inspiran desde niña,
debes permanecer en el campanario lácteo de mis senos subversivos,
acurrucadito como el niño cantor abrazado a tu amarantha,
donde nadie te vea,  pero quiero que sepas por si algo nos obliga
a tomar una senda distinta, que  te amé como a nadie

y que fuiste para mí, mi amor, mi vida mi complemento
que nunca me asustaron tus manos que decías son toscas,
pues para mi eran de los más tiernas,
adoré tu lenguaje popular, tu sexo ciego por mi piel,

y nunca acosaste mi benevolencia ni removiste
las aguas para provocar los tsunamis, que me invadían
ellos se provocaban solos desde el vaso de mi  propia sed,
y  fuiste el único que limpió mis miedos con tus sueños
y perdoname a mi por que fui cobarde por no haber luchado por nuestros sueños.

amor, sé que no iremos solos porque nuestro barro no fue de esta esfera,
y  nos acompañaran un  sin fin de seres invisibles
nacidos de nuestros sueños que viajarán  con nosotros,
en tu barco de papel  en el que creíste que naufragó un día
e irán sembrando semillas de luna llena, para  arrancarnos de raíz
de ese país de silencio que fundamos los dos por amor.

Asoreth
Tu amante eterna, loca dispersa soñadora, la que solo con sus letras, nunca, tuvo cadenas que le aten a la tierra, tu gota de rocío  del mes de  mayo

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